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Edgar Wright estrena “Baby Driver”, con Ansel Elgort al timón de un romance clásico de polis y cacos sobre fondo muy musical.

Baby Driver
2017 © Big Talk Productions
Título original Baby Driver
Año 2017
Duración 115 min.
País Reino Unido
Director Edgar Wright
Guión Edgar Wright
Reparto Ansel Elgort,
Lily James,
Jamie Foxx,
Jon Hamm,
Kevin Spacey,
Eiza González,
Jon Bernthal,
Ben VanderMey,
Thurman Sewell,
Allison King,
Lance Palmer,
Keith Hudson,
Patrick R. Walker,
Hudson Meek,
Troy Faruk
Productora Big Talk Productions / Media Rights Capital (MRC) / Working Title Films / TriStar Pictures / Double Negative
Género Thriller, Acción, Comedia

Expectativas

Edgar Wright es uno de mis directores favoritos. Aún no he visto nada suyo que no me haya gustado, aunque sea poco. Con “Baby Driver” promete hacer una película de persecuciones clásica, pero con su inconfundible estilo pop.

Análisis

Su nombre es Baby (Ansel Elgort), joven y talentoso conductor especializado en fugas, y trabaja en un sindicato criminal manejado por Doc (Kevin Spacey). Baby sufre tinitus causado por un accidente de coche que sufrió cuando era niño, y debido a esto, pasa la mayor parte de sus horas con los auriculares puestos para ahogar el zumbido.

Baby es un chico de pocas palabras, pero las suficientes para ganarse la atención de una camarera de cafetería, Debora (Lily James). Su gusto compartido por la música aumenta la química entre los dos rápidamente, y Baby pronto decide que tomará el dinero que gane en su trabajo final y se llevará a Debora en un viaje interminable. Pero Doc tiene planes diferentes.

Baby Driver” recuerda a las clásicas películas que centran sus narrativas en carismáticos criminales y en el arte que es la persecución entre coches. Hay un enfoque notablemente anticuado en la forma en que Wright estructura y detalla su película, y no es sólo porque la estética de sus dos protagonistas parece haber salido de un film de cine negro de la década de 1940. Entre la reverencia al cine clásico y el videoclip se encuentra esta historia, quizá más inclinada al segundo.

Baby Driver
2017 © Big Talk Productions

Como hemos comentado, aquí todo se mueve al ritmo de la música. Hemos visto ya muchísimas escenas de acción decoradas con canciones pop o rock, pero ¿cuántas has visto en las que la acción funciona al unísono con la música? Y Wright lleva este concepto un paso más allá, haciendo que incluso la actividad diaria normal se sienta como parte de la banda sonora de Baby.

El sonido de alguien escribiendo un mensaje de texto en un teléfono, cerrando las puertas de los coches o dejando el botín en una mesa funcionará con el ritmo de la canción que está sonando, creando una película que tiene un ritmo, flujo y estructura desde el primer cuadro hasta el último que funciona en conjunción con su banda sonora.

El último párrafo probablemente hace que “Baby Driver” suene como un video musical, y probablemente sea porque en gran parte lo es. Aunque esta obsesiva atención a la integración con la banda sonora, que va desde Queen a Young MC, pasando por Simon and Garfunkel, le pueda restar importancia a la narrativa, hay suficiente historia y acción para satisfacerse sin la música que la impulsa.

Baby Driver
2017 © Big Talk Productions

Pocos directores pueden ensamblar un reparto como Edgar Wright. Los “malos” están perfectamente dirigidos e integrados, particularmente Kevin Spacey y Jamie Foxx. Foxx es particularmente fenomenal en un papel que es divertido y amenazante al mismo tiempo.

A pesar de que aprovecha al máximo de sus actores de primera línea, como Jon Hamm, y los citados Jamie Foxx y Kevin Spacey, la película pertenece a sus protagonistas, Ansel Elgort y Lily James, relativamente poco conocidos, tienen mucha química y hacen que nos creamos a sus personajes.

En sus escenas juntos, los inexpresivos rasgos de Elgort proveen un lienzo en blanco sobre el que la enérgica interpretación de James pueda proyectarse.

Conclusiones

Al igual que Baby convierte el mundo que le rodea en música, el escritor y director Edgar Wright remezcla las películas y melodías que lo han influenciado en “Baby Driver”.

Mientras que los blockbusters veraniegos se llenan de robots de CGI que se destrozan entre sí y de superhéroes que surcan el cielo, aquí está Wright, con una de las mejores escenas de persecución de coches en años, para preguntarte si recuerdas cómo eran las cosas antes, como las películas solían emocionarnos con un giro trama, una frase épica o un beso romántico.

Baby Driver” es uno de esos productos inundado de referencias a la cultura pop, como parece ser moda en la era que vivimos, pero de una manera elegante. Es de lo más divertido que vas a poder ver en cine este año.

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